La obra de Cristina nace del diálogo entre la naturaleza y la emocionalidad humana. Mediante capas de color, textura y materia, donde conviven pigmentos, arenas minerales y metales, explora la relación entre los elementos, tierra, agua, aire.., y la memoria sensorial que estos despiertan. Su universo creativo se nutre de los paisajes y experiencias que han acompañado su vida: las costas vistas por diferentes países, la energía vibrante de su etapa en Singapur, donde el contraste entre naturaleza y ciudad despertó nuevas formas de mirar y sentir el espacio, y los montes, lagos y horizontes abiertos de Suiza, que hoy inspiran su búsqueda de calma y equilibrio. Cada obra es un viaje, una travesía emocional y sensorial a través de los lugares que la han marcado y de las huellas que estos dejan en el alma. Su pintura invita también al espectador a viajar, a recorrer horizontes interiores y paisajes de memoria, a detenerse y respirar la belleza que habita en lo simple, lo efímero y lo profundo. Su propósito artístico es reconectar con lo esencial y recordar, a través del arte, que todos somos parte del mismo equilibrio natural que sostiene la vida.