Rescatada del campo, Ganesha aprendió a sobrevivir antes de aprender a confiar. En su mirada se revela la dualidad que muchas llevamos dentro: la ternura que convive con la garra, el deseo de refugio y la valentía de abrirnos paso. En ella se reflejan las múltiples formas de lo femenino, recordándonos que la sororidad nace al abrazarlas todas.